El riesgo que muchos no consideran al llevar las puertas a un taller
Cuando una puerta se desmonta para lacarla fuera de casa, entran en juego varios riesgos que no existen si el trabajo se hace in situ: transporte en furgoneta con posibilidad de golpes, tiempo de espera de días o semanas sin puerta instalada, y —el más importante— la pérdida del ajuste original al volver a colocar las bisagras.
Una puerta lleva años ajustándose a su marco: pequeñas variaciones por el uso, el nivel exacto de las bisagras, el rozamiento con el suelo. Al desmontarla y devolverla semanas después, ese ajuste fino casi nunca se recupera igual, y es habitual que la puerta roce o no cierre bien tras el proceso.
| Aspecto | Lacado en domicilio (in situ) | Lacado en taller |
|---|---|---|
| Riesgo de daños en transporte | Ninguno | Existe, especialmente en puertas grandes o con cristal |
| Ajuste de bisagras tras el proceso | Se mantiene al 100% | Frecuentemente se pierde algo de precisión |
| Tiempo sin puerta instalada | Ninguno o mínimo | Días o semanas, según carga de trabajo del taller |
| Coste de transporte | No aplica | Incluido o repercutido en el presupuesto |
| Seguridad de la vivienda mientras tanto | Sin alteración | Hueco sin puerta durante el proceso |
Por qué el proceso in situ da un resultado igual de bueno
Trabajar en el propio domicilio no significa renunciar a calidad. Usamos el mismo proceso de lijado, sellado de poros e imprimación bloqueadora que se aplicaría en un taller, protegiendo suelo y paredes colindantes con lonas y cinta de carrocero. La única diferencia real es que la puerta nunca sale de su marco — y esa diferencia es precisamente la que evita el desajuste posterior.
Puedes ver el proceso completo en nuestra página de lacado de puertas, disponible en las 20 localidades donde trabajamos.
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